‘‘Esto es lo que me gustaría que supieras: en América es una tradición destruir el cuerpo negro, es un patrimonio.’’ –Ta-Nehisi Coates

El incremento de los linchamientos

Un linchamiento es mucho más que un homicidio; es condenar a alguien a muerte por capricho de una multitud o comunidad, sin recurrir a un juez. Con el paso del tiempo, los linchamientos se volvieron racistas, comunes y brutales.

Sin embargo, el significado de la palabra linchamiento ha ido evolucionando y al parecer los métodos también han sido diferentes en las distintas regiones de Estados Unidos. En las 13 colonias originales, el linchamiento significaba castigar a alguien en público, sin recurrir a la ley (usualmente lo torturaban y humillaban dejándolo desnudo y después le vertían alquitrán caliente y le ponían plumas).

Para 1835, este castigo público se volvió más y más letal, y el grupo de personas que lo realizaba aún esperaba tener impunidad. Los perpetradores creían que nadie debía siquiera cuestionar ‘la justicia’ y apoyándose en esa declaración asesinaban a quien encontraban sospechoso. En la década de 1830, recuerda, Estados Unidos aún estaba en tiempos de esclavitud y se expandía hacia el Lejano Oeste.

A mediados del siglo, el linchamiento era una forma cruda de justicia fronteriza que realizaban los justicieros para "mantener la paz". Alrededor del 40% de los linchamientos registrados durante esta época correspondían a hombres blancos (hay dos casos registrados de mujeres blancas también). Sin embargo, hay estudios que muestran que los linchamientos se realizaban con mayor frecuencia en los condados que tenían un juzgado funcionando. Esto parece contradecir la idea de que era una época de anarquía. El linchamiento se convirtió en una herramienta muy utilizada por personas llenas de odio; se puso en práctica cuando los anglosajones se enfrentaron a los mexicano-estadounidenses en la frontera del suroeste. Fue un ultimátum también para las familias chinas que estaban viviendo junto a los colonizadores blancos en medio de California, Oregón y Washington.

1880 — Cincuenta años después de la Guerra Civil, los hombres de color habían progresado socialmente con el nuevo derecho al voto (pero a las mujeres todavía no se les permitía votar en Estados Unidos). Los americanos de raza negra se iban convirtiendo exitosamente en hombres de negocio, dueños de propiedades e incluso elegían a sus propios legisladores estatales. Más adelante, los defensores del Sur de Estados Unidos "solamente para los blancos" (Dixie) llevaron los linchamientos hasta un nivel en el que nunca antes habían estado. Después de 1886, el número de sospechosos blancos linchados en el Sur era sorprendentemente bajo. Pero comunidades enteras de blancos se reunían en las calles para tomar por la fuerza y matar a las personas de color sin hacer uso de la ley. En el Sur, cerca del 80% de esas multitudes asesinas atacaban a los estadounidenses de raza negra específicamente: mayormente hombres, a veces mujeres e incluso a veces adolescentes. Ve el video (en inglés)

Los activistas en los años 1890 se esforzaron en definir la palabra linchamiento de una manera que capturara el gran terror que causaba.

Los años 1880 no eran como ahora que la televisión y el internet tienen el poder para difundir públicamente un evento terrible y comenzar un debate nacional. En 1886, quizás sólo la gaceta del condado reportaba el colgamiento brutal o la tortura de otro "hombre negro" después de sacarlo de la cárcel; y con frecuencia, el periódico mostraba un tono de orgullo al reportar el evento. (Sólo en ocasiones el editor regañaba al comisario por no mantener el orden de la multitud revoltosa). Estos viejos artículos de periódico se han convertido en los rastros que los investigadores de hoy en día aún persiguen. Para 1890 cientos y cientos de personas de color eran asesinadas públicamente a la más mínima acusación, pero las historias en el periódico local eran escasas. Si vivías a 80 millas, probablemente ni te enterabas de lo que hacían los otros ciudadanos de tu estado.

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Alrededor de este año, una joven escritora de nombre Ida Wells que vivía en Memphis, Tennessee, fue testigo del terrible asesinato de tres de sus amigos, quienes fueron sacados a rastras de la cárcel. No habían hecho nada malo, eran dueños de una tienda. Pero una multitud de hombres blancos los acusó de robarles clientes de sus tiendas. La Sra. Wells puso la pluma y el papel para publicar el primer folleto en contra del linchamiento en 1892: Southern Horrors (Horrores del Sur).

Según aumentaba el horror de estos espantosos asesinatos, sólo un periódico, el Chicago Tribune, contaba de manera regular el número de linchamientos en todo el país. Monroe Work conocía el trabajo de Ida Wells, en el cual documentaba los linchamientos y vio año tras año el conteo en el Tribune. Pensaba que ninguna de estas fuentes recibía mucha atención, ya que ningún otro periódico quería reportar las mismas estadísticas del periódico competidor.

Tan pronto como el año 1910, Work comenzó a compilar sistemáticamente sus propios reportes independientes de linchamientos y mandó las estadísticas al director del Instituto Tuskegee. A su vez, él también los envió al Chicago Herald, con la esperanza de que serían bien aceptados como una forma de obtener datos confiables de otra fuente además del Tribune. Tuvo razón al pensar que el Herald estaba dispuesto a publicar sus reportes. Después, en 1912, el conteo se incluyó en su propio "Negro Year Book" (Anuario sobre la Comunidad Negra), el cual tuvo una distribución nacional. En cuestión de sólo dos años, sus reportes sobre linchamientos se enviaron a 300 diarios, la Prensa Asociada y todos los principales periódicos para la comunidad negra en Estados Unidos.

Ahora, el conteo de las muertes que realizó Work se ha convertido en el número más confiable; incluso más que el de Tribune, porque sus reportes provenían del Sur y no podían ser acusados de tener intenciones ocultas partidistas del Norte. Usualmente, él también contaba un número ligeramente más bajo que el de los reportes de organizaciones activistas, porque él se mantenía en un estándar extremadamente alto de exactitud sobre los hechos del evento. Al ser más conservador en su trabajo, estableció credibilidad con líderes que de otra manera habrían ignorado el problema. Para 1922, su registro de linchamientos pasó a 2000 periódicos diferentes. Sus reportes, que eran leídos en todas partes, se convirtieron en la conciencia de la nación entera.

La clase de historia sólo te mostró la punta del iceberg

1. El linchamiento no siempre significa colgarse de un árbol.

Hubo muchas maneras en las que la multitud les arrebataba la vida a las víctimas que perseguían. Sí, muchos murieron colgados, pero otros fueron asesinados a causa de múltiples disparos, arrastrados hasta la muerte detrás de un vehículo y algunos hasta quemados vivos. En ocasiones, les hacían todas esas cosas a una sola persona.

2. El linchamiento podía ser diferente en cada región.

No hay una única manera para describir a todos los linchamientos. Con frecuencia, las multitudes en los estados occidentales (como California) simulaban un juicio en la horca para declarar a la persona "culpable" antes de colgarla. Los espectáculos de mutilación pública ocurrieron con mayor frecuencia en el Sur, pero a veces en Virginia Occidental, Delaware y Maryland también. Las personas de los estados del norte igualmente perpetuaron linchamientos; a veces como un asesinato brutal, y otras veces los realizaban con mayor rapidez. Por último, las acusaciones levantadas en contra de los mexicano-estadounidenses (o siciliano-estadounidenses morenos) para justificar sus asesinatos eran usualmente diferentes a los cargos emitidos contra los estadounidenses de raza negra. (En el mapa, explora lugares como California, Texas y Nueva Orleans para investigar por tu cuenta).

3. Casi siempre, la víctima era acusada de "algo."

El linchamiento no era un ataque al azar. En algunas ocasiones, la multitud agarraba a un sospechoso de un crimen grave, como un asesinato (pero no tenían pruebas). Muchas otras veces, las acusaciones eran completamente insignificantes y para nada un crimen, como en estos ejemplos:

  • responderle a una persona blanca
  • atreverse a levantar una demanda
  • estar asustado por tener que testificar
  • negar información o no querer cooperar.

Además, ciertos casos que afirmaban estar defendiendo a mujeres blancas parecían en realidad encubrir relaciones prohibidas (los detalles del periódico revelan que la razón, poco creíble, era que un hombre de raza negra se encontraba "escondido bajo la cama").

Sin importar cuál hubiera sido el cargo, nunca se les permitía llegar a la corte. Simplemente un grupo enojado irrumpía en la cárcel, sacaba a la persona y la ejecutaba sin recurrir a la ley. Era raro que los oficiales de la policía intentaran detenerlos cuando ellos mismos apoyaban las creencias de la multitud. Después (a pesar de todos los múltiples testigos), usualmente los jueces concluían que el acto se había realizado "en manos de individuos desconocidos para la corte".

4. La víctima en ocasiones era torturada para que la multitud se divirtiera.

Algunos linchamientos fueron más allá de un simple asesinato. Estos incluían torturas brutales en los ojos, uñas, genitales y orificios de las personas. Se les prendía fuego o se les quebraban los huesos, se les mutilaba el cuerpo y a veces se les cortaba en pedazos. La persona moría en agonía, por decirlo de alguna manera. Este tipo de crueldad servía como una lección de terror para todos aquellos que se atrevieran a retar al status quo.

5. Los espectadores no mostraban signos de culpabilidad por participar.

Muchos linchamientos reunían una gran multitud de espectadores, como si fuera un carnaval, y el linchamiento se prolongaba hasta que más espectadores pudieran llegar. Por ejemplo, el linchamiento de Sam Hose en 1899 en Georgia hizo que el ferrocarril enviara vagones extras para que más personas llegaran después de la misa del domingo. Existen muchas fotos hoy en día porque se tomaban con orgullo para convertirlas en recuerdos y postales.

Un estudio famoso conducido por S. Tolnay & E.M. Beck llamó a este fenómeno "un festival de violencia."

6. La sociedad blanca se justificaba diciendo que era lo correcto.

En el Sur, surgió el mito de que el linchamiento era una manera de proteger a sus "damas nobles" contra una ola de violaciones. [Ve la cita] De la misma manera, en 1933, el Gobernador de California públicamente elogió a la multitud que linchó a un secuestrador en la calle y prometió que perdonaría a cualquiera que fuera procesado por participar en el linchamiento.

Al mismo tiempo que Monroe trabajaba en Tuskegee, Alabama, muchos contemporáneos luchaban para detener los horrorosos linchamientos que se cometían. Conoce a otras personas que colaboraron antes, durante y después de 1916:

Los conteos que hizo Monroe Work han sido cuidadosamente comparados con investigaciones modernas y se han hecho las correcciones necesarias. Explora la historia en un mapa interactivo, comenzando con tu estado:

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FUENTE DE LAS ESTADÍSTICAS:

La cita "alrededor del 40% de los linchamientos registrados durante esta época" se calculó de acuerdo a La Compilación del Conjunto de Datos de MonroeWorkToday (versión 1.1) usando un total de 1,322 muertes en los 48 estados de Estados Unidos antes de 1872 que eran de raza identificada. 527 de esas muertes fueron registradas como víctimas blancas en los datos. Para contextualizar, la composición de la población general de Estados Unidos se registró como el 87% de personas blancas en el Censo de Estados Unidos de 1870.

La cita "cerca del 80% de esas multitudes asesinas" se calculó de acuerdo a La Compilación del Conjunto de Datos de MonroeWorkToday (v. 1.1) usando un total de 3,535 muertes en doce estados del Sur después de 1886, de las cuales 345 se registraron en el conjunto de datos como víctimas blancas y 2,814 como víctimas de raza negra. Para contextualizar, la composición de esos doce estados del Sur era del 64% de población blanca y 36% de "Negro", según se registró en el Censo de Estados Unidos de 1890.

ATRIBUCIONES EN ESTA PÁGINA:

La foto del linchamiento de Jesse Washington en 1916 se recortó para este sitio y se incluye bajo el principio de uso legítimo. Tomada de la Coleción Allen/Littlefield, publicada en Without Sanctuary © 2000 Twin Palms Press.

La foto del linchamiento de Thomas Shipp y Abram Smith en 1930, del fotógrafo Lawrence Beitler, fue recortada para este sitio e incluida bajo el principio de uso legítimo.

La foto de Rebecca Latimer Felton es de dominio público y se encuentra en la División de Impresiones y Fotografías de la Biblioteca del Congreso, LC-F8-21359 [P&P].

La imagen del iceberg se incluye con licencia del sitio iStockphoto/[pated].

La información de los Censos es del Centro de Población de Minnesota. Sistema Nacional de Información Geográfica Histórica (NHGIS por sus siglas en inglés): Versión 11.0 [Conjunto de Datos], Minneapolis: Universidad de Minnesota, 2016. http://doi.org/10.18128/D050.V11.0

La música se incluye con licencia del sitio Envato/[martinsound].

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